He aquí un capítulo de mi bibliografía, que hoy vuelvo a invocar. Es algo enrevesado, pero describe mis sensaciones...
Capítulo LXXV “Forzado”
En muchas ocasiones percibes que no eres capaz de dominarlo todo, que hay muchas cosas que se escapan de tu control, que te gustaría que fueran o hubieran sido de otra forma, pero al fin y al cabo es una ley natural por la que algo se te escapa y se acaba desvaneciendo. Cuando esto ocurre intentas forzar que esto no ocurra y es entonces cuando aquello que buscas forzar desaparece o te acaba torturando, y así es como renuncié a lo forzado.
Forzar para mi es sinónimo de torturar, de angustia, de sufrimiento, de sin sentido, de falsedad. Forzar es un acto reflejo, por el que se persigue mantener algo, algo que no se tiene o algo que se tuvo pero que se ha perdido, y esto es algo que me resulta demasiado falso.
Ejemplos de “lo forzado” es una amistad o un amor no correspondido, una amistad o un amor abandonados por la falta de constancia, de gracia, de chispa, de amor. Una relación familiar abandonada por “la reestructuración familiar”, es decir, la introducción de nuevos miembros de una familia (parejas, hijos), la ausencia de alguno de ellos, el desplazamiento a otros lugares, peleas, etc.. es decir cuando se pasa de una relación en la que se comparten afinidades y sentimientos, al puro compromiso por aquello de “estar todos juntos”.
¿Es fácil desvincularse de los buenos recuerdos?
No
¿Es fácil desvincularse de los sentimientos?
Tampoco, pero es el dichoso tiempo el que nos manipula, nos dirige, al que tenemos que contrarrestar, y no torturarnos a nosotros mismos.
Torturarse es mantener una relación de cualquier tipo con una persona, una amistad, un amor, sin percibir reciprocidad de la otra persona, un interés, un aprecio verdadero. De la que no existe un mínimo contacto, de la que no se comparte un mínimo. Y la pregunta es, ¿eso se puede superar rompiendo la barrera del tiempo, y teniendo habilidad para recuperar lo que se tuvo o tener lo que nunca se tuvo?
Mi conclusión es que solo se recupera algo cuando hay algo que recuperar, hay una base, hay algo que se pueda compartir, pero todo aquello que acaba siendo forzado es falso, luego destructible.
Negarse a lo forzado no es ser antisocial, sino seleccionar aquello que resulta verdadero. Es dar prioridad a aquello que te resulta cercano, que te ayuda, que te corresponde, que te interesa. No es carencia sino elección.